Premio de Literatura Juvenil Felix Francisco Casanova

 

FÉLIX FRANCISCO CASANOVA

Nació este certamen literario en el año 1977, en memoria del escritor, apenas un año después de su muerte, por iniciativa del entonces director del rotativo tinerfeño, Ernesto Salcedo Vílchez. Ya en su segunda edición, 1978, la Editorial Pilar Rey se une a aquel proyecto y se encarga de la publicación de los trabajos premiados, cosa que ha venido haciendo ininterrumpidamente desde entonces, fiel a su filosofía de apoyar a los jóvenes escritores en esa primera etapa de su vida literaria. A finales de la década de los ochenta, el Cabildo Insular de La Palma acoge la financiación del premio y de su correspondiente edición.

Hijo del poeta y escritor Félix Casanova de Ayala y de la palmera Concepción Martín Díaz, Félix-Francisco nació en Santa Cruz de La Palma en septiembre de 1956 y falleció, víctima de un accidente doméstico, en Santa Cruz de Tenerife, donde residía con su familia desde los diez años, el 14 de enero de 1976.

En sus diecinueve años, ya había ganado el Premio "Julio Tovar de Poesía", (1973) con "El invernadero", el premio "Pérez Armas" de novela (1974), por "El don de Vorace", y el "Matías Real", de poesía (1976), con "Una maleta llena de hojas". Títulos póstumos son "Cuello de botella" (1976) -con Félix Casanova de Ayala-, "La memoria olvidada" (1980) y "Yo hubiera o hubiese amado" (1983) -Diario de un año, 1974.

Dice de él su padre en el prólogo a este libro publicado en Liminar: "Para hablar de Félix Francisco he de referirme a la persona marcada por el genio de la poesía. Desde temprana edad -ya a los siete u ocho años- solía sorprenderme con frases insólitas que yo me preguntaba dónde podría haber leído. Eran giros sueltos, casi surrealistas y esotéricos, cuyas fuentes me era imposible inquirir en ninguno de los libros de mi biblioteca que pudiera caer en sus manos. Él no sabía contestarme, pero decía que había leído mis libros de poesía. Sin embargo, en mi poesía no estaban aquellas claves.

Fue sobre los doce años cuando se sintió consciente de su facultad de creación poética. Él ideaba unas "letras" en su incipiente inglés de bachillerato para ponerles música con su guitarra. Eran canciones al estilo de Bob Dylan y los Rolling Stones. Un día me tradujo uno de sus blues y le quedó un poema redondo. Le animé a publicarlo y lo envió a la revista de Pamplona "Disco Express", de la que era asiduo lector. Y por cierto se lo publicaron."

En estos casi treinta años de vida que cuenta el Premio que recuerda al malogrado escritor, gran cantidad de nombres de nuestras letras vieron en él la oportunidad de alcanzar su primera publicación.

 

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